LAS FIESTAS DE MEJORADA DEL CAMPO (MADRID)

La de este vídeo es otra repugnante escena de un toro masacrado, esta vez saltando desde una altura inapropiada, motivo por el cual se rompe las patas traseras y trata de incorporarse arrastrando su pesado cuerpo.

La ONG  animalista PACMA ya ha denunciado el hecho, pues a todas luces se trata de maltrato animal.

La fiesta de los toros significa siempre una fiesta para todos los aficionados -que afortunadamente cada vez son menos-, excepto para los pobres animales, considerados simples objetos de diversión. Los derechos de los animales, en general, se quedan muchísimas veces en simple papel mojado. Es una auténtica vergüenza, que demuestra que vivimos en una sociedad que está anestisiada contra el dolor de "los demás", incluidos, claro está, los pobres animales.

 

(Sergio Reinaldo -NATURALEZA Y DEMOCRACIA-, 27-10-18)  

 

 

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MULTA DE TAN SOLO 720 EUROS POR MALTRATAR A ESTE JABALÍ

La Conselleria de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat ha impuesto una sanción a un hombre por maltratar a un jabalí en una acequia de Lleida teniendo en cuenta los agravantes de intencionalidad y de trascendencia social, ha informado a Europa Press la Conselleria, que no ha concretado la cuantía de la multa y que según la asociación animalista AnimaNaturales es de 1.200 euros. AnimaNaturalis ha asegurado en un comunicado que el denunciado ha pagado de forma voluntaria y anticipada la multa, por lo que se le ha descontado un 40% y la sanción ha quedado en 720 euros. Ha considerado que la sanción es baja porque sólo se puede tramitar como falta administrativa, ya que el Código Penal no considera estos hechos un delito porque excluye los animales salvajes del artículo 337, en el que se tipifican estos delitos. La entidad ha relatado que el pasado 23 de enero difundió un vídeo en las redes sociales para intentar identificar al autor de un caso de maltrato animal, en el que se veía a un hombre dentro de un canal de regadío, golpeando violentamente e intentando ahogar a una cría de jabalí. AnimaNaturalis pidió colaboración para difundir el vídeo y localizar

el autor de este presunto delito de maltrato animal, y denunció el caso en la Conselleria de Agricultura. Los agentes rurales denunciaron como presunto autor de delito de maltrato animal al vecino de Lleida que fue grabado con el móvil por un compañero en el interior de una acequia del canal de Pinyana, entre Lleida y Alpicat, y el video se compartió con un grupo de WhatsApp del grupo de cazadores del infractor.

 

(www.galiceae.com)

 

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Este aberrante vídeo muestra una vez más el tipo de sociedad en la que estamos. Hay quien piensa que los animales son objetos de diversión. Para colmo, las multas son irrisorias, los desalmados seguirán haciendo de las suyas y los cazadores se han apresurado a lamentar lo sucedido, cuando ellos son también responsables del maltrato animal, aunque se trate de adultos salvajes. Nuestra felicitación a AnimaNaturalis, que ha descubierto y denunciado el macabro vídeo.  

 

(Sergio Reinaldo -NATURALEZA Y DEMOCRACIA-, 18-10-18)

 

 

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Medio centenar de cigüeñas en migración mueren electrocutadas en Osona (Barcelona)

  • SEO/BirdLife prepara denuncia ante la Fiscalía, junto con el grupo GACO, a la vez que pide otra de oficio al Departamento de la Generalitat 

 

Medio centenar de cigüeñas en migración han muerto electrocutadas en torres eléctricas de Sant Quirze de Besora (Osona -Barcelona) hace dos días. Formaban parte de un grupo numeroso de más de 700 cigüeñas, provenientes del centro y norte de Europa, que iniciaban su migración postnupcial y pararon en la zona a descansar.

Ante estos hechos, dada la magnitud del problema sobre una especie protegida, que podría constituir un delito contra la fauna salvaje, SEO/BirdLife ha solicitado al Departament de Territori i Sostenibilitat que presente denuncia de oficio para que se corrija inmediatamente  la línea, ya que la situación puede empeorar aún más dado que la migración postnupcial acaba de empezar. Mientras tanto, prepara, junto con GACO, otra denuncia ante la Fiscalía.

Los hechos fueron rápidamente puestos en conocimiento de los Agentes rurales por miembros del GACO (Grup d’anellament de Calldetenes-Osona). Por su parte, los agentes de la Generalitat están levantado actas de todos los casos, además de trasladar los ejemplares electrocutados al Centre de Recuperació de Fauna de Torreferrussa (alrededor de una decena más quedaron heridos).

Para Cristina Sanchez, delegada de SEO/BirdLife en Catalunya, “No se trata tan sólo de recoger los ejemplares y trasladarlos a centros de recuperación, sino que la administración pública debe actuar como organismo competente y responsable de las especies protegidas, para evitar nuevas electrocuciones, y no esperar a que sea la sociedad civil la que denuncie los hechos e interponga las denuncias”.

 

Por todo esto, desde SEO/BirdLife solicitan a la Administración que vele por la protección de la especies y exija a los propietarios del tendido eléctrico que modifique los apoyos donde se están produciendo las electrocuciones. En opinión de Nicolás López, responsable del Programa de Conservación de Especies de SEO/BirdLife, “La Justicia avala la responsabilidad de las compañías eléctricas ante la electrocución de aves, como ya ha quedado patente en las recientes sentencias dictadas por la mortalidad de aves debida a electrocución en Castilla-La Mancha, de manera que es necesario que las administraciones públicas depuren responsabilidades y exijan la corrección de la línea eléctrica”.

Hay que recordar que la electrocución de aves en tendidos es una causa frecuente de incendios, debida a la caída de las aves ardiendo a la vegetación circundante a los apoyos de la línea, por lo que es necesario contar con apoyos debidamente aislados para evitar la posible electrocución de las aves.

SEO/BirdLife forma parte de la Plataforma SOS-Tendidos Eléctricos, que surgió en septiembre de 2016 con el fin de alertar a la opinión pública y a las autoridades sobre la gravedad del problema de la electrocución y colisión de aves en los tendidos eléctricos, que provocan la mortalidad de miles de aves al año, muchas de ellas especies amenazadas (www.sostendidos.com).

(www.seo.org)

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La historia del lobo está escrita con sangre. Y así será mientras no entremos en razón y comprendamos también las necesidades de estos animales, que no son malos porque sí, sino que son un eslabón más de la cadena de seres vivos, como nosotros mismos. ¿Con qué derecho hablamos de controlarlos (matarlos), cuando lo único que pretenden es comer carne porque tienen hambre? ¿Por qué no les damos de comer? ¿Por qué esos imbéciles del documental simplemente dicen que el lobo es incompatible con los intereses de los ganaderos? Y finalmente, ¿por qué el gobierno no pone orden en este rosario de sinrazones? Se me ocurre pensar en que hay intereses ocultos y personas malvadas que no sienten nada hacia los animales en general y hacia el lobo en particular, a no ser para conseguir trofeos. Son los de siempre, los cazadores.

 

(Sergio Reinaldo - NATURALEZA Y DEMOCRACIA-, 18-7-18)

 

 

 

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                   SENSIBILIDAD

Recientemente hemos visto a un biólogo experto en lobos participar en un programa de caza en televisión. Sus anfitriones le invitaron con el propósito de que justificase la caza como la mejor herramienta para “gestionar” al lobo ibérico, y el experto no se hizo de rogar. Cuando salió el tema de la difícil convivencia entre la caza y la observación de lobos, nuestro biólogo se apresuró a decir que estas dos formas de “explotación económica del lobo… no chocan desde el punto de vista real, ya que las dos son compatibles”. Cabe suponer por tanto que cualquier pega que le pongamos a la caza del lobo debe reflejar un punto de vista “irreal”… “A la gente que quiere ver lobos no le gusta nada que se cacen lobos, se sienten ofendidos”, asegura, y crea la impresión de que los observadores del lobo tienen una piel demasiado fina, un fenómeno para el cual él también tiene una explicación: “Mucha gente ve en los lobos a perros, y cuando se matan lobos es como si mataran a su perro, y eso les ofende especialmente, más que si se matara a otros animales”.

 

Bajo estas declaraciones se oculta un notable paternalismo, y es que lo mejor del discurso está en el subtexto: “Mucha gente ve en los lobos a perros” dice, y deja implicito que los expertos listos saben que los lobos no son perros y que identificar ambas cosas sería un burdo subjetivismo (aunque, en realidad, biológicamente los perros no son más que lobos domesticados). “Esto les ofende… más que si se matara a otros animales” dice, e implica que sólo a alguien aquejado de un grave sentimentalismo le puede ofender más que se mate a un animal que a otro. El mensaje oculto es que si un científico como él sabe que da igual a qué animal se mate, entonces todo el que se ofenda por la muerte del lobo está por debajo de sus estándares de objetividad científica. Y ya de paso pone en el mismo bando la supuesta objetividad del científico y la dureza del cazador, y ambos sonríen ante el sentimentalismo de los que se oponen a la caza del lobo.

 

Para el biólogo y sus anfitriones cazadores, la sensibilidad que exhibimos los ciudadanos de a pie sería una tara, una especie de velo sonrosado que nos impide ver la cruda realidad que ellos sí perciben.Y en esto coinciden con una actitud tradicionalmente ibérica, para la cual volverse insensible y correoso es parte necesaria del proceso de maduración de la persona, sobre todo si se trata de un varón. Según esa visión convencional, una persona “curtida” no se anda con remilgos, y de hecho en nuestro entorno es tristemente común que se identifique la sensibilidad con la sensiblería, o en un leguaje más coloquial, con la gilipollez.

 

Pero la realidad es la opuesta: la sensibilidad es una herramienta de conocimiento, que nos permite percibir matices y orientarnos en nuestro entorno. Cuanto mayor es la sensibilidad mayor es la finura de los estímulos que podemos captar, lo cual se aplica tanto a la biología como a la tecnología, como bien saben los fotógrafos de naturaleza siempre desesosos de captar al lobo con cámaras cada vez más sensibles. Y una de las formas más refinadas de sensibilidad es la empatía, que se sirve de las sofisticadas “neuronas espejo” para darnos información sobre los estados de ánimo e intenciones de otros seres. Pero esta capacidad tiene un precio, ya que la máxima de la empatía es “tu dolor es mi dolor”, y entonces un exceso de dolor a nuestro alrededor puede terminar abrumándonos. La solución a este problema es asumir con madurez la existencia del dolor ajeno y nuestra parte de responsabilidad en el mismo, pero a muchas personas les aterra dar ese paso, y prefieren cerrar los ojos ante la evidencia. Es una reacción infantil, como la del niño que se tapa los ojos y dice “no estoy” o el que se tapa las orejas y dice “habla chucho que no te escucho”. Algunos se han acostumbrado a identificar esa negación de la evidencia con ser curtidos y “realistas”, pero su condición es comparable a la insensibilidad congénita al dolor, esa neuropatía periférica que hace que las personas sufran todo tipo de heridas y lesiones sin darse cuenta siquiera.

 

Un buen ejemplo es el de un empleado de la Junta de Castilla y León que hace poco se puso como foto de perfil en una red social una instantánea de si mísmo posando ante un lobo muerto. El cánido yace en el suelo con la cabeza sujeta mediante un palo mientras la sangre que mana de sus heridas se extiende por el suelo de cemento en siniestros regueros. Es tentador interpretar esa imagen como un desafío a las personas sensibles que puedan verla, pero lo más triste es pensar que ese servidor público probablemente se sorprendería si le dijésemos que su foto nos pone los pelos de punta. Para él simplemente refleja un día exitoso en el trabajo. Gracias a un largo proceso de embrutecimiento cultural, la capacidad de empatía puesta a punto por millones de años de evolución ha quedado obnubilada en este sujeto, que ya no percibe la sordidez de una imagen que, de niño, le habría dado pesadillas durante noches. Podemos pensar que nuestra vida sería mejor sin dolor, pero el dolor es una señal que nos permite evitar males mayores. Percibir en toda su hondura lo que le hacemos a otros seres vivos es una herramienta que nos ayudará a preservar la biodiversidad a nuestro alrededor, y de ese modo sobrevivir como especie.

 

Hacia el final del programa, los anfitriones sacan a colación el sangrante episodio en que un celador de la reserva de Riaño llevó a unos cazadores a matar los lobos de una manada que precisamente estaba siendo observada por un grupo de turistas. Entre sonrisas cómplices nuestro experto admite que esa situación demostró cierta “falta de tacto” por parte de los cazadores. Tacto, sensibilidad… esas cosas que los participantes del programa consideran secundarias, y de las cuales depende, hoy más que nunca, nuestra supervivencia. Los argumentos del sector cinegético para justificar la matanza de lobos con tecnicismos son muy sencillos de rebatir, y lo haremos las veces que haga falta, pero que se quiera descalificar a los que defendemos al lobo intentando que nos avergoncemos de nuestra sensibilidad es el colmo del ridículo. Ojalá que no la perdamos nunca.

 

 

Mauricio Antón

Vicepresidente de Lobo Marley

(www.lobomarley.org)

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Después de ver esta repugnante fotografía y leer el artículo, sólo nos queda rearfirmarnos en la idea de que la caza en general y la del lobo en particular no es ni más ni menos que una aberración del alma humana, un sinsentido que concentra los peores sentimientos hacia nuestros hermanos los animales, a los que tenemos la obligación de proteger. Es muy lamentable y vergonzoso que los cazadores cuenten con la colaboración de algunas autoridades y leyes que les protegen, pero afortunadamente todavía hay organizaciones como Lobo Marley que en muchas ocasiones se juegan la vida en defensa de los lobos y la naturaleza en general. Vuelvo a citar aquí a Félix Rodriguez de la Fuente: "¿CUÁNDO TERMINARÁ LA GUERRA ENTRE EL HOMBRE Y EL LOBO?"

Parece mentira que aún no hayamos aprendido casi nada de él.

 

(Sergio Reinaldo - NATURALEZA Y DEMOCRACIA, -22-3-18) 

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Cuesta creer que se tenga que llegar a semejante situación para defender al lobo ibérico, pero a buen seguro pensamos que no queda otro remedio, dado que vivimos entre tanta gente que sigue muda, inconsciente de lo que está pasando. Sólo unos pocos se atreven a denunciar así el maltrato que se está infringiendo al lobo desde un gobierno que sólo está velando por los intereses económicos de unos cuantos sinvergüenzas. 

 

(Sergio Reinaldo - NATURALEZA Y DEMOCRACIA-, 22-2-18)

 

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El terrorista Évole

La industria cárnica que quiso ocultar a Salvados cómo viven y mueren los animales vende sus productos maquillando esa infernal realidad, iluminándola de sonrisas

Organizaciones y activistas por los derechos animales llevan años investigando y denunciando el horror que Jordi Évole se encontró en esas granjas 

Ruth Toledano 

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Un cerdo de apenas 20 días es electrocuado en un matadero.

La noche del domingo 4 de febrero de 2018 quedará como un hito de la televisión generalista porque el programa Salvados de Jordi Évole ha mostrado en prime time el horror de las granjas de explotación animal. El reputado periodista pidió permiso a varias empresas porcinas para conocer por dentro las instalaciones donde se encuentran los cerdos y todas, sin excepción, le negaron la entrada. Un oscurantismo tan sospechoso que le impulsó a infiltrarse en una de ellas, acompañado por activistas de la organización animalista Igualdad Animal. Lo que encontró tras esos muros tan férreamente protegidos por los explotadores fue un infierno dantesco: animales cautivos, hacinados, enfermos, enloquecidos, deformes. Évole se refirió a ellos como “monstruos”, impactado por las malformaciones, heridas, mutilaciones y enormes tumores que padecen, espantado por el abismo de sufrimiento al que son sistemáticamente sometidos en aquella oscuridad.

De la carne de los monstruos que vio Évole proceden las salchichas, los embutidos, las lonchitas de york, la cinta de lomo adobada, el jamón que se vende en los supermercados y que consume alegremente nuestra sociedad. La industria que quiso ocultar a Salvados cómo viven y mueren esos animales vende esos productos maquillando esa infernal realidad, iluminándola de sonrisas, haciendo una publicidad más que engañosa donde solo se ven verdes praderas e impolutos empaquetados. Mintiendo. Entre las empresas de esa industria está la famosa marca El Pozo, a la que provee de esa basura, material y moral, la granja donde se infiltró Évole. Los verdaderos monstruos son los directivos de El Pozo, los accionistas, los comerciales, los veterinarios mercenarios que certifican con sus sellos de calidad una enorme, cruel y peligrosa mentira. Los verdaderos monstruos son los médicos y pediatras que, comprados por el lobby de la carne, recomiendan alimentar a los niños con esos productos. Los verdaderos monstruos son los medios de comunicación que, salvo excepciones, han silenciado durante demasiado tiempo la terrible injusticia, contra humanos y no humanos, que comete la industria de la carne, cómplices de su engaño (eldiario.es publica El caballo de Nietzsche, primer espacio antiespecista en un periódico, desde el que informamos y denunciamos sistemáticamente las prácticas de esta industria).

Que Salvados se haya atrevido a hacer un programa así demuestra que las cosas están cambiando, que el tiempo de la impunidad de la industria de explotación animal se encamina a su fin, que la liberación de los otros animales está más cerca. Y si un programa así ha sido posible es gracias a los muchos activistas y organizaciones de defensa animal que llevan años denunciando lo que esa industria quiere ocultar. Organizaciones que han sido despreciadas, ninguneadas, silenciadas. Activistas que incluso han sido encarcelados y tachados de terroristas por hacer lo que ahora ha hecho Évole: infiltrarse en las granjas y mataderos para grabar y mostrar al mundo lo que sucede en ese pozo de los horrores. El terrorista Évole.

Ha sido gracias a las innumerables investigaciones clandestinas de Igualdad Animal, que con empeño y rigor ha logrado llevar a los telediarios de máxima audiencia las imágenes de su arduo trabajo; gracias a los numerosos reportajes fotográficos y a un documental como ‘Matadero. Lo que la industria cárnica esconde’, que el fotoperiodista Tras los Muros ha realizado grabando de forma encubierta en 58 mataderos de México; gracias al activismo audiovisual deFilming for Liberation; gracias a las personas comprometidas con las víctimas no humanas que día tras día difunden estos trabajos, interceptan camiones a las puertas de un matadero, contribuyen al sostenimiento de los santuarios que han refugiado a los supervivientes. Gracias al movimiento animalista es posible que una cadena como LaSexta vea llegado el momento de hacerse eco de lo que ya es un clamor: la industria cárnica miente.

La industria cárnica miente sobre las condiciones de vida de los animales. La industria cárnica miente acerca de los probados daños para la salud humana que provoca el consumo de carne, como ya ha admitido la propia Organización Mundial de la Salud a pesar de la presión recibida durante décadas por parte del lobby carnista. La industria cárnica miente sobre los  devastadores efectos medioambientales de sus explotaciones. La industria cárnica miente acerca de la relación entre su actividad y el hambre en el mundo. La industria cárnica miente sobre el régimen, de esclavitud, en el que se encuentran sus trabajadores, la mayoría migrantes sin opciones. La industria cárnica miente aunque produzca, como Campofrío,  flamantes anuncios en los que la cineasta Isabel Coixet dirige a un elenco de caras famosas no solo dispuestas a dejarse engañar sino cómplices de una explotación y un maltrato reiteradamente denunciados (esperemos que a través de Salvados se enteren de una vez).

Tras el programa Salvados, la industria volverá a mentir, aduciendo que las imágenes televisadas son un hecho aislado. Mentirán de nuevo: en todas las granjas industriales de cerdos (y de otros animales destinados al consumo humano) a las que han accedido, entre otras, las organizaciones y activistas mencionadas, se ha encontrado siempre el mismo dantesco panorama: cerdas inmovilizadas durante semanas en jaulas de gestación, cerdos permanentemente encerrados, cerdos con grandes heridas abiertas y abcesos de pus, cerdos con las patas rotas y malformadas, cerdos agonizantes, cerdos a reventar de antibióticos, lechones estampados contra la pared o mutilados sin anestesia. La industria cárnica querrá lavar la sangre, el pus, los medicamentos y el estiércol acumulados en su imagen, y lanzará una campaña con asépticas instalaciones y animales presuntamente sanos y felices. Mentirán: esa sangre, ese pus, esos medicamentos y esa mierda es lo que hacen llegar a los platos.

Pero la industria de la carne sabe también que no podrá seguir mintiendo mucho tiempo más. Por eso InterPorc, el mayor lobby español de explotadores de cerdos, puso en marcha su perversa campaña  'Pork Lovers Tour' y ha comprado anuncios en Google donde aparecen posicionados en primer lugar si se hace una búsqueda con los términos ‘maltrato animal cerdos’. Por eso Campofrío ya no ridiculiza en sus anuncios a los vegetarianos sino que anda haciendo publicidad de hamburguesas vegetales. Por eso Tyson Foods, el mayor productor de carne en Estados Unidos, está  invirtiendo en desarrollar tecnologías para producir ‘carne limpia’ (células alimentadas). Por eso China, el mayor productor de carne en el mundo, donde se mata a 700 millones de cerdos al año, está sumándose también a esta alternativa incruenta, más barata y sin emisiones que suponen una de las principales causas del calentamiento global. Por eso en España importantes editoriales han publicado en los últimos meses varios libros centrados en los derechos animales y planteándolos como un asunto político al que ha llegado la hora de atender.

Por eso Jordi Évole se ha infiltrado con los activistas en las granjas de los explotadores de animales y ha denunciado sin (apenas) mordazas a una gran empresa como El Pozo. El terrorista Évole.

 

(www.eldiario.es)

 

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El domingo por la noche hemos quedado horrorizados al ver Salvados. Sabíamos del maltrato animal desde hace mucho tiempo, como nos imaginamos que sabe mucha gente, pero calla. Y sólo cuando nos restriegan las horribles imágenes de televisión parecemos conmovernos, hasta el punto de dejar de comer carne. Todos sabemos que los seres vivos no son objetos, pues en todo caso también nosotros mismos lo tendríamos que ser, pero nos hemos atribuido una conciencia que creemos no tienen lo animales. ¡Qué gran error! ¿Y qué sabemos nosotros? Estamos demostrando desde hace mucho tiempo que somos los seres más salvajes de la creación. Y lo hacemos "a conciencia".  

 

(Sergio Reinaldo -NATURALEZA Y DEMOCRACIA-, 5-2-18)

 

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TRIBUNALES

Primera sentencia por maltrato animal que implica ir a la cárcel

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o                                                 MAURICIO HDEZ. CERVANTES
o                                                   Madrid

 

  •                    
  •                    1 FEB. 2018 07:29

 

 

Un juzgado de Cáceres condena a 5 años y medio al dueño de una explotación de équidos

Sentencia histórica por maltrato animal en España. El pasado diciembre, elJuzgado número 1 de lo Penal en Cáceres condenó por 10 delitos de maltrato animal al propietario de un asentamiento irregular en el municipio cacereño deCeclavín dedicado a la explotación de équidos. Uno por cada animal incautado. Se trata de burros, asnos y caballos, todos sin chip identificativo y en condiciones «corporales deficitarias, esqueléticos, y con grandes heridas que no habían recibido ningún tipo de asistencia veterinaria», de acuerdo con la sentencia.

El principal precedente de una condena por maltrato animal en España ocurrió en 2016 en Alicante, cuando una persona fue condenada a 15 meses de prisión por la suma de cuatro delitos de este tipo, después de haber quemado con ácido a cuatro gatos recién nacidos. La diferencia es que la sentencia en el actual caso de Cáceres puede acarrear el ingreso en prisión, lo que convertiría al condenado en la primera persona encarcelada por maltrato animal en España.

El propietario de los équidos ha recibido una pena de ocho meses de prisión por cada uno de los tres delitos de «maltrato animal agraviado» que el tribunal considera que ha cometido. Por cada uno de los otros siete, calificados en la sentencia como «maltrato animal» a secas, ha recibido seis meses de prisión. En total, cinco años y medio de cárcel. Además, ha sido condenado a casi 15 años de inhabilitación para la tenencia y explotación de animales.

El condenado cometió 10 delitos de maltrato, tres de ellos de forma agravada

«Es muy probable que entre en prisión, ya que la suma de los años en su condena supera los 24 meses [el máximo tolerado para poder salir libre bajo fianza]», declara a EL MUNDO la abogada de El Refugio del Burrito, una ONG dedicada a la protección de équidos y a quien el propietario deberá de indemnizar con 7.578 euros por los gastos generados de los servicios veterinarios y de acogida de los animales.

«Un burro hembra castaña con numerosas escoriaciones por todo su cuerpo, especialmente en caderas y extremidades, con una herida de 30x30 en la parte derecha del cuello, que evidenciaba una falta absoluta de asistencia médica y de cuidados de la herida, con un cuadro neurológico muy acentuado por incoordinación severa que le dificultaba para incorporarse y le causaba abrasiones por caídas, que no había recibido ningún tipo de tratamiento facultativo de choque, por lo que se procedió a su sacrificio...», recoge el parte veterinario sobre uno los animales incautados. En otras descripciones no faltan condiciones famélicas, malformaciones por sobreexplotación, heridas mal cuidadas, parásitos y demás condiciones propias del abandono y el maltrato.

Los animales no tenían chip y estaban "esqueléticos" y con "grandes heridas"

El último de los animales afectados, un caballo, no pudo ser transportado al Refugio del Burrito, ya que había fallecido 24 horas antes de su llegada «debido a las condiciones deplorables» en las que se encontraba.

La abogada explica que está a la espera de que el juzgado practique la liquidación de condena en fase de ejecución para determinar si el acusado entrará en prisión efectiva.

Aunque el Código Penal castiga con hasta un año de prisión el maltrato animal, el caso de Cáceres no es sin embargo único. Con pezuñas largas como esquís. Sin agua, sin comida y dejada a su suerte en una parcela privada. Así fue como El Refugio del Burrito encontró el 3 de enero a Catalina, una burra blanca de 17 años en extrema situación de abandono. «Uno de los tantos cuidados que necesitan los équidos es el de los cascos. Si no se les cortan periódicamente, éstos crecen. Por lo tanto el riego sanguíneo no llega al hueso y éste se necrosa causando muchísimo dolor al animal», explica Verónica Sánchez, directora de El Refugio del Burrito.

Fue una vecina de la localidad de Berja (Almería) quien dio aviso a las asociaciones locales de protección animal sobre este caso. Dos días después, un veterinario evaluó e hizo unas radiografías a este équido para saber el nivel de daño que presentaban sus patas, debido a la pésima apariencia de sus cascos, pero el diagnóstico no resultó en absoluto esperanzador. «El hueso podal estaba destruido. El daño ya era irreversible y los dolores muy fuertes. No se podía hacer nada más», añade Sánchez. El 8 de enero fue sacrificada.

Catalina llevaba un microchip de registro y eso permitirá identificar al responsable de esta situación, quien tendrá que responder ante la justicia por maltrato animal.

 

(www.elmundo.es)

 

 

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¡YA CAE!- grita uno de esos desalmados. No entendemos cómo se puede hacer eso con un animal -y en plena naturaleza- y seguir llamándose "persona". Tenemos que erradicar a estos malvados de nuestra sociedad, pues carecen de sentimientos no sólo hacia los animales sino, nos imaginamos, también hacia su propia especie. No se puede esperar nada bueno de semejantes sujetos por mucho que intenten aparentar. Y en un país decente se debería hacer todo lo posible para reeducar a estas personas en el amor hacia la naturaleza que aparentemente tanto parecen admirar. Demuestran que casi todo lo que nos ofrecen es mentira, que sólo admiran sus propios caprichos. 

 

(Sergio Reinaldo - NATURALEZA Y DEMOCRACIA-, 2-2-18)

 

 

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                             ¡PUES CLARO QUE SON SERES VIVOS!

 

Recientemente el Congreso de los Diputados ha votado a favor de una Ley que reconoce que los animales de compañía son “seres vivos” y no objetos, como hasta ahora. ¿Y los que no son de compañía? Lógicamente también son seres vivos.

 

Sin embargo, y como hemos afirmado tantas veces, todavía en muchos ámbitos se les sigue considerando como meros objetos, como algo que podemos manejar a nuestro capricho, como un medio de producción en masa para la alimentación humana. Sólo hay que echar un vistazo a las granjas y a los mataderos o a las carnicerías.

 

La desdicha de los animales está asegurada mientras no cambiemos nuestro comportamiento hacia ellos. No obstante, todavía hay mucha gente que se siente orgullosa de lo que hacemos. Poco importa que reconozcamos que unos cuantos animales –los de compañía- sean seres vivos mientras masacramos a la inmensa mayoría por medios tan aberrantes y criminales como la caza. Nosotros vivimos más de los animales muertos que de los vivos.

 

Pero lo que resulta también aberrante, además de inhumano, es el hecho de que podríamos evitar alimentar a la población a base de carne –con lo cual gozaría de mejor salud-, pues está demostrado que se puede prescindir de ella, aumentando la producción de otros alimentos. Lo cual demuestra que no hay voluntad real de mejorar la vida de los animales. ¿Y quiénes son los verdaderos responsables de esta situación tan inhumana? Pues en primer lugar los intelectuales, los educadores, los políticos y los economistas, que por una tradición errónea durante siglos han estado educando a la gente en una mentira, haciéndoles creer que la alimentación basada en animales muertos es imprescindible.

 

Hemos construido una sociedad de hipócritas, que pretende sentir mucho amor por los animales sin darse cuenta del genocidio que provocamos. Esto no es amor de verdad.  

 

Sergio Reinaldo, 13-12-17

 

 

 

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ARGUMENTOS PARA LA ABOLICIÓN DE LA CAZA 8 mentiras que dicen los cazadores y las verdades detrás de ellas

MENTIRA DE LOS CAZADORES N° 1:

“Los cazadores protegen el bosque y el campo de los destrozos de los animales de caza”.

La caza provoca muy al contrario los múltiples destrozos de los animales. A causa de la caza, los animales son espantados innecesariamente, lo que a menudo aumenta más su necesidad de alimentarse y con ello los daños a causa de ello. El extendido argumento de que los animales cinegéticos provocan destrozos considerables, sirve tan sólo como pretexto de los cazadores para introducir temporadas de caza más largas o mayores cuotas de disparos. Con frecuencia los perjuicios a personas o cosas provocados por los cazadores son más grandes que los destrozos a la agricultura causados por los animales (Mathieu Roger, 1987). El biólogo de animales de caza Dr. Harald Kilias, de Bayreuth -él mismo cazador- dijo en una grabación de Radio Baviera: «el bosque es también bosque si crecen en él árboles pequeños de poco beneficio lucrativo». Por lo demás, la industria de la madera no lo es todo.

Como lo demuestra la obra principal Del contrasentido de la caza del zoólogo Carlo Consiglio, de la universidad de Roma, los destrozos por mordiscos son mínimos en la mayoría de los casos y suponen, como mucho, menos del 2% de las plantas o del beneficio extraído de la Madera. Además, nuevos planteles y plantaciones jóvenes de bosque pueden ser protegidos de los mordiscos de venados mediante vayas o redes protectoras. Un estudio para los ministros de agricultura en Bruselas demuestra además: los perjuicios causados por los animales de caza podrían ser evitados completamente si el hombre extendiera la alimentación de los aquellos durante todo el año (Ueckermann: Influencia del alimentar a los animales de caza sobre el nivel de expansión del venado, 1985). Por último, también las autoridades podrían remediar destrozos, como es p. ej. el caso de los destrozos causados por maniobras y ejercicios de tropas.

Los «destrozos por forrajeo» en el bosque y en el campo tienen lugar porque a los animales no se les deja ningún alimento más:

Antes, durante la cosecha, se quedaban en el suelo de los campos muchos granos o también patatas. Con ello permanecía siempre algo para los animales.

Hoy no queda nada de sobra a causa de las máquinas modernas; a los animales se les quita cada grano.

Antes los animales de caza podían pastar en las superficies de los prados.

Hoy también los prados son cosechados en su mayor parte o segados. Para los pájaros mismos apenas queda nada de sobra.

Antes los campos y prados eran cultivados de modo natural.

Hoy los campos y prados son envenenados mediante herbicidas y abonos químicos, así como con estiércol y excrementos líquidos.

La agricultura moderna ha quitado a los animales de caza las fuentes de alimentos. El cazador «regula» el desequilibrio: si los animales entran en los campos para buscar el alimento, son matados a tiros. El espacio vital de los animales se ha reducido aún más en los últimos decenios. El hombre es el causante. ¡La apropiación de espacio vital es robo! ¿Deben ser regulados los animales a los que se les ha arrebatado el espacio vital, o debe ser regulado el culpable, el hombre? 

MENTIRA DE LOS CAZADORES N° 2:

“Los cazadores sustituyen a los extinguidos animales predadores”.

Nuevas investigaciones demuestran que los denominados animales predadores no son los responsables de la regulación, es decir del control numérico, de sus presas. Los animales rapaces apresan preferentemente sobre todo animales viejos, enfermos y débiles, devoran carroña y contribuyen así a una sana existencia de los animales silvestres. Un cazador que dispara a gran distancia sólo puede juzgar en el mínimo de los casos si un animal está enfermo o es viejo. Puesto que los cazadores, no obstante, buscan los animales majestuosos, es decir, los grandes trofeos, la caza practicada por los hombres conduce por el contrario en toda regla a una selección errónea antinatural. Declaración de un cazador: «cacería significa también, no sólo abatir al animal débil y enfermo, sino animales “excedentes” completamente sanos (¿Quién quiere comer animales atrofiados o enfermos?)» (WILD UND HUND 13/2001).

Con la cacería anual en todo el estado alemán de aproximadamente 700.000 martas, zorros y comadrejas, los cazadores han diezmado los animales predadores que quedaban, con el esquizofrénico argumento: «los animales carnívoros quitan las presas a los cazadores». El lobo, el lince y el oso pardo están prácticamente extinguidos en Europa a causa de la caza, el águila está muy diezmada. Los animales especialmente criados para ello están desnaturalizados y son dados para su caza. En Francia p. ej. son importados cada año animales del extranjero y abatidos por los cazadores: 6.200.000 faisanes, 800.000 patos silvestres, 500.000 perdices y codornices y 200.000 liebres. ¿Y con qué motivo matan los cazadores en Alemania cada año cerca de 300.000-400.000 gatos domésticos y aprox. 40.000 perros? 

MENTIRA DE LOS CAZADORES N° 3:

“La caza es protección activa de la naturaleza”.

La caza significa una destrucción del equilibrio natural del ecosistema. Esta puede llevar a diezmar o exterminar especies de animales. Los cazadores son unos aprovechados de la naturaleza y no unos protectores de la misma. Ellos cuidan en todo caso de los animales que les interesan como botín. Por lo demás, los cazadores mismos contradicen hoy en día aquella afirmación: «la caza como protección activa de la naturaleza» o «los cazadores como verdaderos protectores de la naturaleza» etc., todo muy bien y bonito. Pero a pesar de todo ello no somos aceptados por los funcionarios de las asociaciones protectoras de la naturaleza. ¿Por qué no estamos al fin más por el sentido y finalidad de nuestra práctica de cazadores (…) La caza no es conservación en primera línea, sino en su sentido original hacer botín y queremos hacer botín. No es reprochable sentir alegría cuando conseguimos tirar una pieza. No, debe proporcionar por lo demás alegría si un venado muere sin sufrir a causa de un disparo limpio… » (WILD UND HUND 13/2001).

En el cantón suizo de Genf la población decidió en 1975 por referéndum la prohibición general de la caza de mamíferos y aves. En los años siguientes aumentó de manera espectacular el número de aves acuáticas que invernaban a orillas del lago de Genf y del Rín, sin duda una consecuencia de las perturbaciones restantes causadas por la caza. Antes del referéndum los representantes de los cazadores habían afirmado que sin la caza la liebre en el cantón de Genf estaría amenazada de extinción a causa de los animales depredadores. El caso fue lo contrario. Entre tanto el cantón de Genf se alegra de una sana capacidad de crecimiento de la población de liebres, la mayor densidad de población de liebres en Suiza. El temor de los agricultores de que la prohibición de la caza causaría más destrozos en los cultivos, no ha sido confirmado: el número de destrozos en el cantón de Genf son comparables con los de Schaffhausen, a pesar de que en Schaffhausen está permitida la caza.

Un gran número de especies que aún se cazan en Alemania (liebres, martas arbolares, codornices, perdices) están en la lista roja de las especies amenazadas a nivel estatal. La caza no es siempre el único factor de peligro, aunque la cacería de especies amenazadas no contribuye especialmente a su conservación.

Los perjuicios a causa de la caza son enormes con motivo del desarrollo de la tecnología de armas: desde el siglo XVII son la caza y la destrucción de los espacios vitales naturales a causa del hombre los responsables del 57% de las aves extinguidas y del 62% de las especies de mamíferos extinguidos sin la caza. 

MENTIRA DE LOS CAZADORES N° 4:

“Sin cacería los animales de caza aumentan desproporcionalmente”.

Estudios de campo de ecólogos han dado por resultado que los animales disponen de un mecanismo interno de regulación de la población: la regulación de las existencias de animales de caza no tiene lugar a causa de la caza. Si hay amenaza de superpoblación, disminuye la cuota de nacimientos. También allí donde fue prohibida la caza en Europa, como p. ej. en los extensos parques nacionales italianos o en el cantón suizo de Genf, no ha podido ser constatada hasta ahora ninguna existencia desproporcionada de animales cinegéticos. En casi todos los otros países del mundo está prohibida la caza en las zonas de protección natural, sin que se haya desajustado hasta el presente en ellas el equilibrio natural.

MENTIRA DE LOS CAZADORES N° 5:

“Los cazadores matan sin causar dolor”.

A menudo los animales son tan sólo tocados por los disparos. La búsqueda posterior, si es que ésta tiene lugar, dura horas o días. Hasta el disparo mortal los animales se arrastran horas o días enteros con el cuerpo destrozado, las vísceras colgando o los huesos rotos a través del bosque huyendo de los cazadores. También muchos animales, en especial aves silvestres, son alcanzados por el plomo de los cazadores, pero no mueren al momento, porque no han sido dañados los órganos vitales. Con frecuencia terminan muriendo horas o días más tarde a consecuencia de las heridas. Uno de cada cuatro patos vive con heridas de disparos.

En las supuestas trampas de «atrape sin heridas» los animales capturados entran en pánico en el instante en que se cierra la caja con un fuerte ruido, entonces se mueven violentamente y se hieren a menudo de gravedad a causa de ello. La «pieza» (lenguaje de cazadores), ensangrentada, torturada por terribles dolores, no pocas veces hambrienta o sedienta permanece horas, a menudo días, en una caja estrecha y en espera de una muerte cruel.

MENTIRA DE LOS CAZADORES N° 6:

“Los cazadores protegen a la población de la rabia canina”.

En Europa se lleva a cabo una campaña metódica de exterminio contra el zorro: con plomo, cepos metálicos, trampas, gasificación de madrigueras y cebos envenenados, y esto todo el año. Sin embargo, la expansión de la rabia canina no ha sido detenida con ninguna de estas medidas. La caza de zorros contribuye incluso a la expansión de la enfermedad a causa del rápido cambio de lugar de los animales supervivientes. El cantón suizo Wallis está libre de la rabia desde 1981 por las acciones de vacunación practicadas. Esta acción costó a Wallis 106.800 francos al año, mientras que el cantón colindante de Berna –sólo un poco más grande en superficie- destinó 818.148 francos para la matanza de un gran número de zorros y la vacunación de venados, sin mitigar con ello la rabia canina.

Por lo demás, la probabilidad para las personas de enfermar de rabia es, p. ej. en Alemania, de una por cada 171.875.000 (Horst Hagen, 1984).

MENTIRA DE LOS CAZADORES N° 7:

“La caza es un patrimonio cultural”.

Bajo cultura se entiende «el conjunto de las manifestaciones espirituales y artísticas… de un pueblo, así como «tipo refinado de vida, educación y formación» (v. Duden, tomo 5, 1982). ¿Si matar animales pertenece a ello? ¡Seguro que no!

Que el hombre se arrogue el derecho de matar por diversión a seres vivos que sienten y que perciben el dolor igual que él, es algo absolutamente inaceptable desde el punto de vista moral.

MENTIRA DE LOS CAZADORES N° 8:

“El hombre ha cazado desde siempre”.

En los primeros tiempos el hombre fue recolector. Después se convirtió en cazador. El tipo de desgaste en la superficie de los dientes molares de muchos homínidos y hominoides muestra claramente que estos predecesores de los hombres eran comedores de plantas (fibras vegetales, frutos de cáscara, nueces, etc.). Los típicos animales predadores (p.ej. el lobo, el león) y omnívoros (p.ej. la musaraña, el erizo) tienen otra estructura dental en los dientes molares diferentes a la del hombre actual.

En la historia de la Creación, la fase primaria vegetariana de la humanidad se refleja todavía cuando en el Génesis 1.29 Dios dice: «Ved, Yo os he dado como alimento todas las plantas que dan semillas en toda la Tierra, y todos los árboles portadores de frutos que dan semillas». Pero en la medida en que el hombre comenzó a hacer la guerra contra sus hermanos, comenzó también a sacrificar animales. Entre los pueblos «primitivos», la caza sirve para conseguir alimento. Entre los pueblos «desarrollados», la caza está en la tradición de los señores feudales. Sin embargo, el feudalismo está hoy en día completamente anticuado. En Europa el hombre no caza más para asegurarse su alimento. Se trata única y exclusivamente de una ocupación de tiempo libre, de una diversión, del placer por matar.

Los cazadores alemanes deberían pensar también en el pasado histórico de su país: desde torres de control fueron también disparados hombres, a saber, en los campos de concentración y en la frontera de la DDR. El cazador es en nuestro tiempo el único que puede disparar a metas vivas, desde las seguras casetas de tiro. A diferencia de los soldados, que en la mayoría de los casos tienen ante sí a un enemigo con iguales posibilidades, el cazador es especialmente cobarde: él dispara sólo cuando la víctima no se puede defender.

En la sangre de muchos hombres está el matar: cuantas menos guerras, ¿más caza? Guerra es fratricidio. La guerra contra los animales es el asesinato a nuestros hermanos los animales.

Teodoro Heuss, que como primer presidente de la República Federal Alemana debió participar a menudo, por motivos de representación, en cacerías con diplomáticos, lo formuló certeramente: «La caza es sólo una denominación cobarde para un asesinato especialmente cobarde de criaturas sin posibilidades. La caza es una forma secundaria de enfermedad mental humana».

FuenteNoalacaza.Vida (universal.es)

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Los cazadores van a tener muy difícil rebatir los argumentos que se citan en este análisis de sus mentiras. Sin embargo, una gran parte de nuestra sociedad de consumo vive de espaldas a un gravísimo problema que pone en peligro la existencia de una gran parte de los animales: se llama caza deportiva. Y también pesca deportiva. La sociedad actual, que presume de ser tan civilizada, la practica de forma casi masiva; está instaurada entre nuestros políticos, escritores y jueces. En el fondo, en nuestra opinión deberían sentir vergüenza al abatir a cualquier animal indefenso. Pero las leyes -que estas mismas personas promulgan- evidentemente les amparan. ¡POBRE MUNDO ANIMAL!

(Sergio Reinaldo -NATURALEZA Y DEMOCRACIA-14-11-17)

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MÁLAGA

Prisión por primera vez en España para una mujer por el sacrificio masivo de animales

El Juzgado solicita a la ex presidenta de una protectora de Torremolinos su ingreso en prisión en el plazo de cinco días para cumplir casi cuatro años de cárcel

"Es la primera vez que en España un maltratador de animales ingresará en prisión; llevábamos 20 años detrás de algo como esto, es histórico". Nacho Paunero, presidente de la protectora El Refugio, apenas puede contener su alegría mientras relata a EL MUNDO la noticia. "Estamos eufóricos", recalcó sobre el auto que han recibido por el Juzgado de lo Penal número 14 de Málaga por el que se requiere a Carmen Marín, ex responsable del Parque Animal de Torremolinos, a que ingrese en la cárcel voluntariamente en el plazo improrrogable de cinco días, bajo apercibimiento de acordar su busca y captura, tras ser condenada por el exterminio masivo de mascotas.

La entrada de Marín en la cárcel, argumentó Paunero, es "ineludible con la legislación vigente" tras haber sido ratificada por la Audiencia Provincial, el pasado octubre, la pena de tres años y nueve meses de prisión a la que fue condenada a principios de año. La acusada, entonces, fue declarada culpable por los delitos de falsedad documental y maltrato animal continuado toda vez que quedó demostrado que la ex presidenta de la protectora administraba, desde principios de 2008 hasta octubre de 2010, un producto eutanásico en menor dosis de la necesaria para ahorrar dinero, lo que provocaba en los perros y gatos una lenta agonía.

El procedimiento habitual era conducir a los animales, fueran sanos, jóvenes, cachorros o estuvieran preñadas, a una zona restringida para los empleados del centro, en donde se les exterminaba. En los periodos de verano llegaban a producirse hasta tres tandas de exterminio cada semana, siendo tal el volumen de sacrificios que Marín compró 15 litros de eutanásico, 25 veces más de lo que se consume en una clínica veterinaria en el periodo investigado y que, únicamente en dos de los tres años investigados, se cobró la muerte de más de 1.200 animales, según listados oficiales.

La sentencia, asimismo, condena a Marín por intrusismo profesional al administrar el producto mortal sin la titulación necesaria, y por falsedad documental, dado que simuló la firma y sello de veterinarios en los listados de animales incinerados para poder cobrar el servicio del Ayuntamiento de Torremolinos.

Aparte de la pena de prisión, a la condenada se le impone una multa cercana a 25.000 euros atendiendo a la capacidad económica de la acusada, que cuenta con más de una treintena de pisos y tres locales comerciales en Málaga capital. Deberá también indemnizar a los socios del Parque Animal y a uno de los veterinarios a los que despidió. La sentencia, a su vez, condena al empleado de la protectora acusado en este proceso como autor de los delitos de maltrato animal e intrusismo por cooperar con los sacrificios y la administración irregular del eutanásico.

Pionero

En el momento que Marín ingrese en prisión, dentro del plazo de cinco días fijado por el Juzgado, será la primera vez que en España un delito de maltrato animal se traduzca en un castigo de tal magnitud. Un hecho que casi ocurrió en 2015, cuando la jueza de lo Penal número 8 de Palma de Mallorca dictó el ingreso en prisión para el dueño de un caballo de carreras condenado a ocho meses de cárcel por matarlo a palos tras un mal resultado en una competición en Manacor. "Pero finalmente, al no tener antecedentes, no entró en prisión tal y como me lo comunicó la propia jueza en unas jornadas en las que coincidimos", recordó Paunero, quien ahora ve un rayo de esperanza con respecto a los derechos de los animales y cuya protectora se personó como acusación popular a la causa en 2012, a la que se unió el Seprona y finalizó con la detención de la acusada.

"Esto es un llamamiento al futuro de que estaremos vigilantes; hemos asistido a cuatro modificaciones del Código Penal y cada vez conseguimos que se castiguen más, por lo que si alguien maltrata a un animal y hay pruebas y testigos, hay posibilidades de llevarlo ante la Justicia", expuso el presidente de El Refugio, organización que está inmersa "en casi un centenar de procedimientos penales, civiles y administrativos a lo largo de España". Ahora, tras dictaminar el Juzgado que "no procede" el recurso presentado por Marín, ésta se convertirá en la primera encarcelada por exterminar animales.

 

(www.elmundo.es)

 

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LA ESPAÑA NEGRA Y LA TAUROMAQUIA

Aquí no tomamos el adjetivo negro en su sentido cromático habitual (y mucho menos en sentido racial alguno), sino en el significado peyorativo de siniestro con que hablamos de la novela negra o de un negro porvenir y que los autores regeneracionistas usaban para referirse a la España negra como el compendio de nuestras más tenebrosas tradiciones.

De la palabra latina mores (costumbres) procede nuestro término moral. El conjunto de las costumbres y normas de un grupo o una tribu constituye su moral. Cosa muy distinta es la ética, que es el análisis filosófico y racional de las morales. Mientras la moral puede ser provinciana, la ética siempre es universal. Desde un punto de vista ético, lo importante es determinar si una norma es justificable racionalmente o no; su procedencia tribal, nacional o religiosa es irrelevante. La justificación ética de una norma requiere la argumentación en función de principios generales formales, como la consistencia o la universalidad, o materiales, como la evitación del dolor innecesario. Desde luego, lo que no justifica éticamente nada es que algo sea tradicional.

Algunos parecen incapaces de quitarse sus orejeras tribales a la hora de considerar el final del maltrato público de los toros. No les importa la lógica ni la ética, el sufrimiento ni la crueldad, sino sólo el origen de la costumbre. La crueldad procedente de la propia tribu sería aceptable, pero no la ajena. En cualquier caso, y contra lo que algunos suponen, ni las corridas de toros son específicamente españolas ni los correbous (o encierros) son específicamente catalanes. De hecho, ambas salvajadas se practicaban en otros países de Europa, como Inglaterra, antes de que la Ilustración condujera a su abolición a principios del siglo XIX.

Siempre resulta sospechoso que una práctica aborrecida en casi todo el mundo sea defendida en unos pocos países con el único argumento de ser tradicional en ellos. Aparte de España, las corridas se mantienen sobre todo en México y Colombia, dos de los países más violentos del mundo. Otros países más suaves de Latinoamérica, como Chile, Argentina o Brasil, hace tiempo que las abolieron. Las normas más respetables suelen ser universales. Todo el mundo está de acuerdo en que no se debe matar al vecino, ni mutilar a la vecina, ni quemar el bosque, ni asaltar al viajero. Por desgracia, en muchos sitios hay costumbres locales crueles, sangrientas e injustificables, aunque no por ello menos tradicionales. De hecho, todas las salvajadas son tradicionales allí donde se practican.

Los que escribimos y polemizamos contra la práctica abominable de la ablación del clítoris de las adolescentes en variospaíses africanos recibimos con frecuencia la réplica de que nuestra crítica es inadecuada e incluso colonialista, pues no tiene en cuenta que se trata de prácticas tradicionales de esos pueblos y que las tradiciones no se pueden criticar.

Obviamente, las corridas de toros no tienen nada que ver con la ablación del clítoris, ni son comparables con ella; sin embargo, los defensores de ambas prácticas usan de modo similar el argumento de la tradición para justificarlas. La única moraleja es metodológica: la tradición no justifica nada.

Los españoles no tenemos un gen de la crueldad del que carezcan los ingleses; la diferencia es cultural. En España siguen celebrándose encierros y corridas de toros, pero no en Inglaterra (donde hace dos siglos eran frecuentes), pues los ingleses pasaron por el proceso de racionalización de las ideas y suavización de las costumbres conocido como la Ilustración.

Aquí apenas hubo Ilustración ni pensamiento científico, ético y político modernos. Muchos de nuestros actuales déficits culturales proceden de esa carencia.

A los enemigos de los toros, es decir, a los defensores de las corridas, una vez gastados los cartuchos mojados de las excusas analfabetas, como que el toro no sufre, sólo les quedan dos argumentos: que las corridas son tradicionales y que su abolición atentaría contra la libertad.

Ya hemos visto que la tradición no es justificación de nada. La tortura pública y atroz de animales inocentes (y además rumiantes, los más miedosos, huidizos y pacíficos de todos) es una salvajada injustificable, y como tal es tenida por la inmensa mayoría de la gente y de los filósofos, científicos, veterinarios y juristas de todo el mundo.

Cuando, en el Parlamento de Cataluña, Jorge Wagensberg mostraba uno a uno los instrumentos de tortura de la tauromaquia, desde la divisa hasta el estoque, pasando por la garrocha del picador y las banderillas, y preguntaba: "¿Cree usted que esto no duele?", un escalofrío recorría el espinazo de los asistentes.

Queda el argumento de la libertad, basado en la incomprensión del concepto y en la ausencia de cultura liberal. La libertad que han propugnado los pensadores liberales es la de las transacciones voluntarias entre seres humanos adultos: dos humanos adultos pueden interaccionar entre ellos como quieran, mientras la interacción sea voluntaria por ambas partes y no agredan a terceros. Ni la Iglesia ni el Estado ni ninguna otra instancia pueden interferir en dichas transacciones voluntarias.

Ningún liberal ha defendido un presunto derecho a maltratar y torturar a criaturas indefensas. De hecho, los países que más han contribuido a desarrollar la idea de la libertad, como Inglaterra, han sido los primeros que han abolido los encierros y las corridas de toros. Curiosamente, y es un síntoma de nuestro atraso, la misma discusión que estamos teniendo ahora en España y sobre todo en Cataluña ya se tuvo en Gran Bretaña hace 200 años. Los padres del liberalismo tomaron partido inequívoco contra la crueldad. Ya entonces, frente al burdo sofisma de que, puesto que los caballos o los toros no hablan ni piensan en términos abstractos se los puede torturar impunemente, el gran jurista y filósofo liberal Jeremy Bentham señalaba que la pregunta éticamente relevante no es si pueden hablar o pensar, sino si pueden sufrir.

En vez de crear el partido liberal moderno del que carecemos y de formular una política económica alternativa a la del Gobierno, los dirigentes del Partido Popular se ponen a correr hacia atrás, se enfundan la montera y el capote, pontifican que el mal cultural de las corridas de toros es un bien cultural e invocan las esencias de la España negra para tratar de arañar un par de votos, sin darse cuenta de que a la larga pueden perder muchos más con semejante actitud.

Esperanza Aguirre cita a Goya en primer lugar de sus referencias culturales favorables a la tauromaquia. Lo mismo podría haber acusado a Goya de estar a favor de los fusilamientos, pues también los pintaba.

No le vendría mal repasar los grabados de Goya sobre la tauromaquia para encontrar la más demoledora de las críticas a esa práctica. Las series negras de los disparates, los desastres de la guerra y la tauromaquia nos presentan el más crítico y descarnado retrato de la España negra, un mundo sórdido, oscuro e irracional de violencia y crueldad, habitado por chulos, toreros, verdugos, borrachos e inquisidores.

Goya se fue acercando a las posiciones de los ilustrados, como Jovellanos, partidarios de la abolición de los espectáculos taurinos. Y si acabó exiliándose a Francia y viviendo en Burdeos fue por su incompatibilidad con el régimen absolutista ("¡vivan las cadenas!") de Fernando VII, enemigo de la inteligencia, restaurador de la censura y la Inquisición, creador de las escuelas taurinas y gran promotor de las corridas de toros.

(Jesús Mosterín)

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¿HASTA CUÁNDO VA A DURAR LA GUERRA ENTRE EL HOMBRE Y EL LOBO? (Félix Rodriguez de la Fuente)

 


Señores responsables de medio ambiente: Se les debería caer la cara de vergüenza mientras no consigan una protección total, real y efectiva de esta emblemática criatura que representa la verdadera esencia de lo que significa la lucha por la supervivencia. Al igual que nosotros mismos, lucha cada día por vivir, para lo cual necesita comer. ¿Cuándo se van a dar cuenta de que tiene el mismo derecho a vivir que nosotros mismos? ¿Tan difícil les resulta la coexistencia pacífica con estos animales? ¿Por qué el gobierno del que forman parte ustedes -que ya ha recortado un 50 por ciento para medio ambiente-no deja de cazarles indiscriminadamente, incluso al sur del Duero, desobedeciendo flagrantemente las normativas europeas? ¿Por qué se dejan influenciar por las asociaciones de cazadores, que lo único que pretenden es divertirse a costa de su muerte, en lugar de hacer todo lo posible para prohibir la caza a todos los niveles en este país? Así las cosas, no nos extraña que muchos consideren a los españoles como unos salvajes. Están tirando el dinero o robando a los contribuyentes y nos dicen que el coste de las reparaciones por los daños provocados por los lobos ya no son asumibles, dando pie a que los ganaderos odien cada vez más a esta especie.

Pero la razón de lo que está pasando con el lobo hay que buscarla en la maldad o indiferencia de muchas personas, con el beneplácito de muchos de ustedes, convirtiendo en una farsa su conservación. No hay derecho de que se haga un gran negocio con la vida de un animal indefenso, que se paguen grandes cantidades de dinero por divertirse matando un lobo. Es poco menos que un crimen, y ustedes son los responsables. Es cierto, ustedes, los falsos ecologistas de medio ambiente, tienen la sartén por el mango, pero, ¿por cuánto tiempo? La manifestación del otro día en Madrid en favor del Lobo Ibérico, fue otro de los grandes éxitos de los defensores de verdad del lobo. Enhorabuena a ese defensor a toda costa del lobo ibérico, a José Luis Dominguez, el cual se ha creado muchos enemigos, pero también tiene muchos amigos: los ecologistas de verdad.

 

(Sergio Reinaldo -NATURALEZA Y DEMOCRACIA)

 

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