TIRAN UN JABALÍ HERIDO POR UN BARRANCO

En una muestra del más puro salvajismo, un grupo de excursionistas que hacían la ruta del Cares, en el P.N. de los Picos de Europa, atan a un jabalí herido (que dijeron que les estaba amenazando) y lo despeñan por un barranco, al fondo del cual el pobre animal queda agonizando patas arriba, como se puede ver en este vídeo.

El servicio de Seprona de la Guardia Civil está haciendo pesquisas para dar con la identidad de estos ocho individuos, uno de los cuales se encargó de grabar el vídeo, mientras los demás se divertían con el animal. 

Lo que no saben estos salvajes es que tarde o temprano tendrán que afrontar algún tipo de sanción. Sin embargo, según la Ley de maltrato animal, sólo se considera dicho maltrato cuando se trata de animales de compañía, lo cual resulta incomprensible. 

Por otra parte, los responsables del P.N deberían facilitar información a la Guardia Civil sobre este hecho, pues ha ocurrido en un lugar donde existen numerosas restricciones para los usuarios del parque.

 

(Sergio Reinaldo -NATURALEZA Y DEMOCRACIA-, 17-11-17)

 

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ARGUMENTOS PARA LA ABOLICIÓN DE LA CAZA 8 mentiras que dicen los cazadores y las verdades detrás de ellas

MENTIRA DE LOS CAZADORES N° 1:

“Los cazadores protegen el bosque y el campo de los destrozos de los animales de caza”.

La caza provoca muy al contrario los múltiples destrozos de los animales. A causa de la caza, los animales son espantados innecesariamente, lo que a menudo aumenta más su necesidad de alimentarse y con ello los daños a causa de ello. El extendido argumento de que los animales cinegéticos provocan destrozos considerables, sirve tan sólo como pretexto de los cazadores para introducir temporadas de caza más largas o mayores cuotas de disparos. Con frecuencia los perjuicios a personas o cosas provocados por los cazadores son más grandes que los destrozos a la agricultura causados por los animales (Mathieu Roger, 1987). El biólogo de animales de caza Dr. Harald Kilias, de Bayreuth -él mismo cazador- dijo en una grabación de Radio Baviera: «el bosque es también bosque si crecen en él árboles pequeños de poco beneficio lucrativo». Por lo demás, la industria de la madera no lo es todo.

Como lo demuestra la obra principal Del contrasentido de la caza del zoólogo Carlo Consiglio, de la universidad de Roma, los destrozos por mordiscos son mínimos en la mayoría de los casos y suponen, como mucho, menos del 2% de las plantas o del beneficio extraído de la Madera. Además, nuevos planteles y plantaciones jóvenes de bosque pueden ser protegidos de los mordiscos de venados mediante vayas o redes protectoras. Un estudio para los ministros de agricultura en Bruselas demuestra además: los perjuicios causados por los animales de caza podrían ser evitados completamente si el hombre extendiera la alimentación de los aquellos durante todo el año (Ueckermann: Influencia del alimentar a los animales de caza sobre el nivel de expansión del venado, 1985). Por último, también las autoridades podrían remediar destrozos, como es p. ej. el caso de los destrozos causados por maniobras y ejercicios de tropas.

Los «destrozos por forrajeo» en el bosque y en el campo tienen lugar porque a los animales no se les deja ningún alimento más:

Antes, durante la cosecha, se quedaban en el suelo de los campos muchos granos o también patatas. Con ello permanecía siempre algo para los animales.

Hoy no queda nada de sobra a causa de las máquinas modernas; a los animales se les quita cada grano.

Antes los animales de caza podían pastar en las superficies de los prados.

Hoy también los prados son cosechados en su mayor parte o segados. Para los pájaros mismos apenas queda nada de sobra.

Antes los campos y prados eran cultivados de modo natural.

Hoy los campos y prados son envenenados mediante herbicidas y abonos químicos, así como con estiércol y excrementos líquidos.

La agricultura moderna ha quitado a los animales de caza las fuentes de alimentos. El cazador «regula» el desequilibrio: si los animales entran en los campos para buscar el alimento, son matados a tiros. El espacio vital de los animales se ha reducido aún más en los últimos decenios. El hombre es el causante. ¡La apropiación de espacio vital es robo! ¿Deben ser regulados los animales a los que se les ha arrebatado el espacio vital, o debe ser regulado el culpable, el hombre? 

MENTIRA DE LOS CAZADORES N° 2:

“Los cazadores sustituyen a los extinguidos animales predadores”.

Nuevas investigaciones demuestran que los denominados animales predadores no son los responsables de la regulación, es decir del control numérico, de sus presas. Los animales rapaces apresan preferentemente sobre todo animales viejos, enfermos y débiles, devoran carroña y contribuyen así a una sana existencia de los animales silvestres. Un cazador que dispara a gran distancia sólo puede juzgar en el mínimo de los casos si un animal está enfermo o es viejo. Puesto que los cazadores, no obstante, buscan los animales majestuosos, es decir, los grandes trofeos, la caza practicada por los hombres conduce por el contrario en toda regla a una selección errónea antinatural. Declaración de un cazador: «cacería significa también, no sólo abatir al animal débil y enfermo, sino animales “excedentes” completamente sanos (¿Quién quiere comer animales atrofiados o enfermos?)» (WILD UND HUND 13/2001).

Con la cacería anual en todo el estado alemán de aproximadamente 700.000 martas, zorros y comadrejas, los cazadores han diezmado los animales predadores que quedaban, con el esquizofrénico argumento: «los animales carnívoros quitan las presas a los cazadores». El lobo, el lince y el oso pardo están prácticamente extinguidos en Europa a causa de la caza, el águila está muy diezmada. Los animales especialmente criados para ello están desnaturalizados y son dados para su caza. En Francia p. ej. son importados cada año animales del extranjero y abatidos por los cazadores: 6.200.000 faisanes, 800.000 patos silvestres, 500.000 perdices y codornices y 200.000 liebres. ¿Y con qué motivo matan los cazadores en Alemania cada año cerca de 300.000-400.000 gatos domésticos y aprox. 40.000 perros? 

MENTIRA DE LOS CAZADORES N° 3:

“La caza es protección activa de la naturaleza”.

La caza significa una destrucción del equilibrio natural del ecosistema. Esta puede llevar a diezmar o exterminar especies de animales. Los cazadores son unos aprovechados de la naturaleza y no unos protectores de la misma. Ellos cuidan en todo caso de los animales que les interesan como botín. Por lo demás, los cazadores mismos contradicen hoy en día aquella afirmación: «la caza como protección activa de la naturaleza» o «los cazadores como verdaderos protectores de la naturaleza» etc., todo muy bien y bonito. Pero a pesar de todo ello no somos aceptados por los funcionarios de las asociaciones protectoras de la naturaleza. ¿Por qué no estamos al fin más por el sentido y finalidad de nuestra práctica de cazadores (…) La caza no es conservación en primera línea, sino en su sentido original hacer botín y queremos hacer botín. No es reprochable sentir alegría cuando conseguimos tirar una pieza. No, debe proporcionar por lo demás alegría si un venado muere sin sufrir a causa de un disparo limpio… » (WILD UND HUND 13/2001).

En el cantón suizo de Genf la población decidió en 1975 por referéndum la prohibición general de la caza de mamíferos y aves. En los años siguientes aumentó de manera espectacular el número de aves acuáticas que invernaban a orillas del lago de Genf y del Rín, sin duda una consecuencia de las perturbaciones restantes causadas por la caza. Antes del referéndum los representantes de los cazadores habían afirmado que sin la caza la liebre en el cantón de Genf estaría amenazada de extinción a causa de los animales depredadores. El caso fue lo contrario. Entre tanto el cantón de Genf se alegra de una sana capacidad de crecimiento de la población de liebres, la mayor densidad de población de liebres en Suiza. El temor de los agricultores de que la prohibición de la caza causaría más destrozos en los cultivos, no ha sido confirmado: el número de destrozos en el cantón de Genf son comparables con los de Schaffhausen, a pesar de que en Schaffhausen está permitida la caza.

Un gran número de especies que aún se cazan en Alemania (liebres, martas arbolares, codornices, perdices) están en la lista roja de las especies amenazadas a nivel estatal. La caza no es siempre el único factor de peligro, aunque la cacería de especies amenazadas no contribuye especialmente a su conservación.

Los perjuicios a causa de la caza son enormes con motivo del desarrollo de la tecnología de armas: desde el siglo XVII son la caza y la destrucción de los espacios vitales naturales a causa del hombre los responsables del 57% de las aves extinguidas y del 62% de las especies de mamíferos extinguidos sin la caza. 

MENTIRA DE LOS CAZADORES N° 4:

“Sin cacería los animales de caza aumentan desproporcionalmente”.

Estudios de campo de ecólogos han dado por resultado que los animales disponen de un mecanismo interno de regulación de la población: la regulación de las existencias de animales de caza no tiene lugar a causa de la caza. Si hay amenaza de superpoblación, disminuye la cuota de nacimientos. También allí donde fue prohibida la caza en Europa, como p. ej. en los extensos parques nacionales italianos o en el cantón suizo de Genf, no ha podido ser constatada hasta ahora ninguna existencia desproporcionada de animales cinegéticos. En casi todos los otros países del mundo está prohibida la caza en las zonas de protección natural, sin que se haya desajustado hasta el presente en ellas el equilibrio natural.

MENTIRA DE LOS CAZADORES N° 5:

“Los cazadores matan sin causar dolor”.

A menudo los animales son tan sólo tocados por los disparos. La búsqueda posterior, si es que ésta tiene lugar, dura horas o días. Hasta el disparo mortal los animales se arrastran horas o días enteros con el cuerpo destrozado, las vísceras colgando o los huesos rotos a través del bosque huyendo de los cazadores. También muchos animales, en especial aves silvestres, son alcanzados por el plomo de los cazadores, pero no mueren al momento, porque no han sido dañados los órganos vitales. Con frecuencia terminan muriendo horas o días más tarde a consecuencia de las heridas. Uno de cada cuatro patos vive con heridas de disparos.

En las supuestas trampas de «atrape sin heridas» los animales capturados entran en pánico en el instante en que se cierra la caja con un fuerte ruido, entonces se mueven violentamente y se hieren a menudo de gravedad a causa de ello. La «pieza» (lenguaje de cazadores), ensangrentada, torturada por terribles dolores, no pocas veces hambrienta o sedienta permanece horas, a menudo días, en una caja estrecha y en espera de una muerte cruel.

MENTIRA DE LOS CAZADORES N° 6:

“Los cazadores protegen a la población de la rabia canina”.

En Europa se lleva a cabo una campaña metódica de exterminio contra el zorro: con plomo, cepos metálicos, trampas, gasificación de madrigueras y cebos envenenados, y esto todo el año. Sin embargo, la expansión de la rabia canina no ha sido detenida con ninguna de estas medidas. La caza de zorros contribuye incluso a la expansión de la enfermedad a causa del rápido cambio de lugar de los animales supervivientes. El cantón suizo Wallis está libre de la rabia desde 1981 por las acciones de vacunación practicadas. Esta acción costó a Wallis 106.800 francos al año, mientras que el cantón colindante de Berna –sólo un poco más grande en superficie- destinó 818.148 francos para la matanza de un gran número de zorros y la vacunación de venados, sin mitigar con ello la rabia canina.

Por lo demás, la probabilidad para las personas de enfermar de rabia es, p. ej. en Alemania, de una por cada 171.875.000 (Horst Hagen, 1984).

MENTIRA DE LOS CAZADORES N° 7:

“La caza es un patrimonio cultural”.

Bajo cultura se entiende «el conjunto de las manifestaciones espirituales y artísticas… de un pueblo, así como «tipo refinado de vida, educación y formación» (v. Duden, tomo 5, 1982). ¿Si matar animales pertenece a ello? ¡Seguro que no!

Que el hombre se arrogue el derecho de matar por diversión a seres vivos que sienten y que perciben el dolor igual que él, es algo absolutamente inaceptable desde el punto de vista moral.

MENTIRA DE LOS CAZADORES N° 8:

“El hombre ha cazado desde siempre”.

En los primeros tiempos el hombre fue recolector. Después se convirtió en cazador. El tipo de desgaste en la superficie de los dientes molares de muchos homínidos y hominoides muestra claramente que estos predecesores de los hombres eran comedores de plantas (fibras vegetales, frutos de cáscara, nueces, etc.). Los típicos animales predadores (p.ej. el lobo, el león) y omnívoros (p.ej. la musaraña, el erizo) tienen otra estructura dental en los dientes molares diferentes a la del hombre actual.

En la historia de la Creación, la fase primaria vegetariana de la humanidad se refleja todavía cuando en el Génesis 1.29 Dios dice: «Ved, Yo os he dado como alimento todas las plantas que dan semillas en toda la Tierra, y todos los árboles portadores de frutos que dan semillas». Pero en la medida en que el hombre comenzó a hacer la guerra contra sus hermanos, comenzó también a sacrificar animales. Entre los pueblos «primitivos», la caza sirve para conseguir alimento. Entre los pueblos «desarrollados», la caza está en la tradición de los señores feudales. Sin embargo, el feudalismo está hoy en día completamente anticuado. En Europa el hombre no caza más para asegurarse su alimento. Se trata única y exclusivamente de una ocupación de tiempo libre, de una diversión, del placer por matar.

Los cazadores alemanes deberían pensar también en el pasado histórico de su país: desde torres de control fueron también disparados hombres, a saber, en los campos de concentración y en la frontera de la DDR. El cazador es en nuestro tiempo el único que puede disparar a metas vivas, desde las seguras casetas de tiro. A diferencia de los soldados, que en la mayoría de los casos tienen ante sí a un enemigo con iguales posibilidades, el cazador es especialmente cobarde: él dispara sólo cuando la víctima no se puede defender.

En la sangre de muchos hombres está el matar: cuantas menos guerras, ¿más caza? Guerra es fratricidio. La guerra contra los animales es el asesinato a nuestros hermanos los animales.

Teodoro Heuss, que como primer presidente de la República Federal Alemana debió participar a menudo, por motivos de representación, en cacerías con diplomáticos, lo formuló certeramente: «La caza es sólo una denominación cobarde para un asesinato especialmente cobarde de criaturas sin posibilidades. La caza es una forma secundaria de enfermedad mental humana».

FuenteNoalacaza.Vida (universal.es)

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Los cazadores van a tener muy difícil rebatir los argumentos que se citan en este análisis de sus mentiras. Sin embargo, una gran parte de nuestra sociedad de consumo vive de espaldas a un gravísimo problema que pone en peligro la existencia de una gran parte de los animales: se llama caza deportiva. Y también pesca deportiva. La sociedad actual, que presume de ser tan civilizada, la practica de forma casi masiva; está instaurada entre nuestros políticos, escritores y jueces. En el fondo, en nuestra opinión deberían sentir vergüenza al abatir a cualquier animal indefenso. Pero las leyes -que estas mismas personas promulgan- evidentemente les amparan. ¡POBRE MUNDO ANIMAL!

(Sergio Reinaldo -NATURALEZA Y DEMOCRACIA-14-11-17)

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MÁLAGA

Prisión por primera vez en España para una mujer por el sacrificio masivo de animales

El Juzgado solicita a la ex presidenta de una protectora de Torremolinos su ingreso en prisión en el plazo de cinco días para cumplir casi cuatro años de cárcel

"Es la primera vez que en España un maltratador de animales ingresará en prisión; llevábamos 20 años detrás de algo como esto, es histórico". Nacho Paunero, presidente de la protectora El Refugio, apenas puede contener su alegría mientras relata a EL MUNDO la noticia. "Estamos eufóricos", recalcó sobre el auto que han recibido por el Juzgado de lo Penal número 14 de Málaga por el que se requiere a Carmen Marín, ex responsable del Parque Animal de Torremolinos, a que ingrese en la cárcel voluntariamente en el plazo improrrogable de cinco días, bajo apercibimiento de acordar su busca y captura, tras ser condenada por el exterminio masivo de mascotas.

La entrada de Marín en la cárcel, argumentó Paunero, es "ineludible con la legislación vigente" tras haber sido ratificada por la Audiencia Provincial, el pasado octubre, la pena de tres años y nueve meses de prisión a la que fue condenada a principios de año. La acusada, entonces, fue declarada culpable por los delitos de falsedad documental y maltrato animal continuado toda vez que quedó demostrado que la ex presidenta de la protectora administraba, desde principios de 2008 hasta octubre de 2010, un producto eutanásico en menor dosis de la necesaria para ahorrar dinero, lo que provocaba en los perros y gatos una lenta agonía.

El procedimiento habitual era conducir a los animales, fueran sanos, jóvenes, cachorros o estuvieran preñadas, a una zona restringida para los empleados del centro, en donde se les exterminaba. En los periodos de verano llegaban a producirse hasta tres tandas de exterminio cada semana, siendo tal el volumen de sacrificios que Marín compró 15 litros de eutanásico, 25 veces más de lo que se consume en una clínica veterinaria en el periodo investigado y que, únicamente en dos de los tres años investigados, se cobró la muerte de más de 1.200 animales, según listados oficiales.

La sentencia, asimismo, condena a Marín por intrusismo profesional al administrar el producto mortal sin la titulación necesaria, y por falsedad documental, dado que simuló la firma y sello de veterinarios en los listados de animales incinerados para poder cobrar el servicio del Ayuntamiento de Torremolinos.

Aparte de la pena de prisión, a la condenada se le impone una multa cercana a 25.000 euros atendiendo a la capacidad económica de la acusada, que cuenta con más de una treintena de pisos y tres locales comerciales en Málaga capital. Deberá también indemnizar a los socios del Parque Animal y a uno de los veterinarios a los que despidió. La sentencia, a su vez, condena al empleado de la protectora acusado en este proceso como autor de los delitos de maltrato animal e intrusismo por cooperar con los sacrificios y la administración irregular del eutanásico.

Pionero

En el momento que Marín ingrese en prisión, dentro del plazo de cinco días fijado por el Juzgado, será la primera vez que en España un delito de maltrato animal se traduzca en un castigo de tal magnitud. Un hecho que casi ocurrió en 2015, cuando la jueza de lo Penal número 8 de Palma de Mallorca dictó el ingreso en prisión para el dueño de un caballo de carreras condenado a ocho meses de cárcel por matarlo a palos tras un mal resultado en una competición en Manacor. "Pero finalmente, al no tener antecedentes, no entró en prisión tal y como me lo comunicó la propia jueza en unas jornadas en las que coincidimos", recordó Paunero, quien ahora ve un rayo de esperanza con respecto a los derechos de los animales y cuya protectora se personó como acusación popular a la causa en 2012, a la que se unió el Seprona y finalizó con la detención de la acusada.

"Esto es un llamamiento al futuro de que estaremos vigilantes; hemos asistido a cuatro modificaciones del Código Penal y cada vez conseguimos que se castiguen más, por lo que si alguien maltrata a un animal y hay pruebas y testigos, hay posibilidades de llevarlo ante la Justicia", expuso el presidente de El Refugio, organización que está inmersa "en casi un centenar de procedimientos penales, civiles y administrativos a lo largo de España". Ahora, tras dictaminar el Juzgado que "no procede" el recurso presentado por Marín, ésta se convertirá en la primera encarcelada por exterminar animales.

 

(www.elmundo.es)

 

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LA ESPAÑA NEGRA Y LA TAUROMAQUIA

Aquí no tomamos el adjetivo negro en su sentido cromático habitual (y mucho menos en sentido racial alguno), sino en el significado peyorativo de siniestro con que hablamos de la novela negra o de un negro porvenir y que los autores regeneracionistas usaban para referirse a la España negra como el compendio de nuestras más tenebrosas tradiciones.

De la palabra latina mores (costumbres) procede nuestro término moral. El conjunto de las costumbres y normas de un grupo o una tribu constituye su moral. Cosa muy distinta es la ética, que es el análisis filosófico y racional de las morales. Mientras la moral puede ser provinciana, la ética siempre es universal. Desde un punto de vista ético, lo importante es determinar si una norma es justificable racionalmente o no; su procedencia tribal, nacional o religiosa es irrelevante. La justificación ética de una norma requiere la argumentación en función de principios generales formales, como la consistencia o la universalidad, o materiales, como la evitación del dolor innecesario. Desde luego, lo que no justifica éticamente nada es que algo sea tradicional.

Algunos parecen incapaces de quitarse sus orejeras tribales a la hora de considerar el final del maltrato público de los toros. No les importa la lógica ni la ética, el sufrimiento ni la crueldad, sino sólo el origen de la costumbre. La crueldad procedente de la propia tribu sería aceptable, pero no la ajena. En cualquier caso, y contra lo que algunos suponen, ni las corridas de toros son específicamente españolas ni los correbous (o encierros) son específicamente catalanes. De hecho, ambas salvajadas se practicaban en otros países de Europa, como Inglaterra, antes de que la Ilustración condujera a su abolición a principios del siglo XIX.

Siempre resulta sospechoso que una práctica aborrecida en casi todo el mundo sea defendida en unos pocos países con el único argumento de ser tradicional en ellos. Aparte de España, las corridas se mantienen sobre todo en México y Colombia, dos de los países más violentos del mundo. Otros países más suaves de Latinoamérica, como Chile, Argentina o Brasil, hace tiempo que las abolieron. Las normas más respetables suelen ser universales. Todo el mundo está de acuerdo en que no se debe matar al vecino, ni mutilar a la vecina, ni quemar el bosque, ni asaltar al viajero. Por desgracia, en muchos sitios hay costumbres locales crueles, sangrientas e injustificables, aunque no por ello menos tradicionales. De hecho, todas las salvajadas son tradicionales allí donde se practican.

Los que escribimos y polemizamos contra la práctica abominable de la ablación del clítoris de las adolescentes en variospaíses africanos recibimos con frecuencia la réplica de que nuestra crítica es inadecuada e incluso colonialista, pues no tiene en cuenta que se trata de prácticas tradicionales de esos pueblos y que las tradiciones no se pueden criticar.

Obviamente, las corridas de toros no tienen nada que ver con la ablación del clítoris, ni son comparables con ella; sin embargo, los defensores de ambas prácticas usan de modo similar el argumento de la tradición para justificarlas. La única moraleja es metodológica: la tradición no justifica nada.

Los españoles no tenemos un gen de la crueldad del que carezcan los ingleses; la diferencia es cultural. En España siguen celebrándose encierros y corridas de toros, pero no en Inglaterra (donde hace dos siglos eran frecuentes), pues los ingleses pasaron por el proceso de racionalización de las ideas y suavización de las costumbres conocido como la Ilustración.

Aquí apenas hubo Ilustración ni pensamiento científico, ético y político modernos. Muchos de nuestros actuales déficits culturales proceden de esa carencia.

A los enemigos de los toros, es decir, a los defensores de las corridas, una vez gastados los cartuchos mojados de las excusas analfabetas, como que el toro no sufre, sólo les quedan dos argumentos: que las corridas son tradicionales y que su abolición atentaría contra la libertad.

Ya hemos visto que la tradición no es justificación de nada. La tortura pública y atroz de animales inocentes (y además rumiantes, los más miedosos, huidizos y pacíficos de todos) es una salvajada injustificable, y como tal es tenida por la inmensa mayoría de la gente y de los filósofos, científicos, veterinarios y juristas de todo el mundo.

Cuando, en el Parlamento de Cataluña, Jorge Wagensberg mostraba uno a uno los instrumentos de tortura de la tauromaquia, desde la divisa hasta el estoque, pasando por la garrocha del picador y las banderillas, y preguntaba: "¿Cree usted que esto no duele?", un escalofrío recorría el espinazo de los asistentes.

Queda el argumento de la libertad, basado en la incomprensión del concepto y en la ausencia de cultura liberal. La libertad que han propugnado los pensadores liberales es la de las transacciones voluntarias entre seres humanos adultos: dos humanos adultos pueden interaccionar entre ellos como quieran, mientras la interacción sea voluntaria por ambas partes y no agredan a terceros. Ni la Iglesia ni el Estado ni ninguna otra instancia pueden interferir en dichas transacciones voluntarias.

Ningún liberal ha defendido un presunto derecho a maltratar y torturar a criaturas indefensas. De hecho, los países que más han contribuido a desarrollar la idea de la libertad, como Inglaterra, han sido los primeros que han abolido los encierros y las corridas de toros. Curiosamente, y es un síntoma de nuestro atraso, la misma discusión que estamos teniendo ahora en España y sobre todo en Cataluña ya se tuvo en Gran Bretaña hace 200 años. Los padres del liberalismo tomaron partido inequívoco contra la crueldad. Ya entonces, frente al burdo sofisma de que, puesto que los caballos o los toros no hablan ni piensan en términos abstractos se los puede torturar impunemente, el gran jurista y filósofo liberal Jeremy Bentham señalaba que la pregunta éticamente relevante no es si pueden hablar o pensar, sino si pueden sufrir.

En vez de crear el partido liberal moderno del que carecemos y de formular una política económica alternativa a la del Gobierno, los dirigentes del Partido Popular se ponen a correr hacia atrás, se enfundan la montera y el capote, pontifican que el mal cultural de las corridas de toros es un bien cultural e invocan las esencias de la España negra para tratar de arañar un par de votos, sin darse cuenta de que a la larga pueden perder muchos más con semejante actitud.

Esperanza Aguirre cita a Goya en primer lugar de sus referencias culturales favorables a la tauromaquia. Lo mismo podría haber acusado a Goya de estar a favor de los fusilamientos, pues también los pintaba.

No le vendría mal repasar los grabados de Goya sobre la tauromaquia para encontrar la más demoledora de las críticas a esa práctica. Las series negras de los disparates, los desastres de la guerra y la tauromaquia nos presentan el más crítico y descarnado retrato de la España negra, un mundo sórdido, oscuro e irracional de violencia y crueldad, habitado por chulos, toreros, verdugos, borrachos e inquisidores.

Goya se fue acercando a las posiciones de los ilustrados, como Jovellanos, partidarios de la abolición de los espectáculos taurinos. Y si acabó exiliándose a Francia y viviendo en Burdeos fue por su incompatibilidad con el régimen absolutista ("¡vivan las cadenas!") de Fernando VII, enemigo de la inteligencia, restaurador de la censura y la Inquisición, creador de las escuelas taurinas y gran promotor de las corridas de toros.

(Jesús Mosterín)

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¿HASTA CUÁNDO VA A DURAR LA GUERRA ENTRE EL HOMBRE Y EL LOBO? (Félix Rodriguez de la Fuente)

 


Señores responsables de medio ambiente: Se les debería caer la cara de vergüenza mientras no consigan una protección total, real y efectiva de esta emblemática criatura que representa la verdadera esencia de lo que significa la lucha por la supervivencia. Al igual que nosotros mismos, lucha cada día por vivir, para lo cual necesita comer. ¿Cuándo se van a dar cuenta de que tiene el mismo derecho a vivir que nosotros mismos? ¿Tan difícil les resulta la coexistencia pacífica con estos animales? ¿Por qué el gobierno del que forman parte ustedes -que ya ha recortado un 50 por ciento para medio ambiente-no deja de cazarles indiscriminadamente, incluso al sur del Duero, desobedeciendo flagrantemente las normativas europeas? ¿Por qué se dejan influenciar por las asociaciones de cazadores, que lo único que pretenden es divertirse a costa de su muerte, en lugar de hacer todo lo posible para prohibir la caza a todos los niveles en este país? Así las cosas, no nos extraña que muchos consideren a los españoles como unos salvajes. Están tirando el dinero o robando a los contribuyentes y nos dicen que el coste de las reparaciones por los daños provocados por los lobos ya no son asumibles, dando pie a que los ganaderos odien cada vez más a esta especie.

Pero la razón de lo que está pasando con el lobo hay que buscarla en la maldad o indiferencia de muchas personas, con el beneplácito de muchos de ustedes, convirtiendo en una farsa su conservación. No hay derecho de que se haga un gran negocio con la vida de un animal indefenso, que se paguen grandes cantidades de dinero por divertirse matando un lobo. Es poco menos que un crimen, y ustedes son los responsables. Es cierto, ustedes, los falsos ecologistas de medio ambiente, tienen la sartén por el mango, pero, ¿por cuánto tiempo? La manifestación del otro día en Madrid en favor del Lobo Ibérico, fue otro de los grandes éxitos de los defensores de verdad del lobo. Enhorabuena a ese defensor a toda costa del lobo ibérico, a José Luis Dominguez, el cual se ha creado muchos enemigos, pero también tiene muchos amigos: los ecologistas de verdad.

 

(Sergio Reinaldo -NATURALEZA Y DEMOCRACIA)

 

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